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Bochornoso suceso en las Naciones Unidas: fraude electoral, corrupción y amenazas.


Según declaraciones de altos funcionarios alrededor del mundo, la designación del actual Secretario General ha sido fraudulenta.


Antonio Guterres en medio de un supuesto fraude electoral
Desde que António Guterres asumió en el cargo, las sospechas han ido en aumento.  Varios de los referentes de la política internacional se han mostrado en desacuerdo con las últimas elecciones en las Naciones Unidas, poniendo en tela de juicio la transparencia del mecanismo electoral aún vigente. 

No es la primera vez que desde la comunidad internacional se demanda una reforma en el sistema de las Naciones Unidas, principalmente en el Consejo de Seguridad. Cada vez son más los países que se manifiestan en contra del carácter no representativo del Consejo, sumado a su arrogante ejercicio del poder. Precisamente, la elección del último Secretario General no refleja la verdadera voluntad de los países miembros, respondiendo únicamente a los intereses políticos de los cinco miembros permanentes. 

Históricamente los 5 países miembro han sido siempre Estados Unidos de América, La Federación de Rusia, La República Popular China, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y la la Quinta República Francesa. Son únicamente ellos los que tienen poder de veto. Se dice pues que es el órgano más corrupto dentro de las Naciones Unidas. Los demás miembros de la organización quieren un cambio inmediatamente, cansados de seguir acotando decisiones de únicamente cinco países que ni cerca están de vivir realidades como las que tiene Medio Oriente o África. 

Las últimas elecciones han sido muestra de la infamia del Consejo. Hay  sospechas claras de que uno de los cinco miembros intervino directamente en las elecciones por motivos políticos y económicos, amenazando a otros estados o sobornándolos. Todo apunta a un país en particular: la Federación de Rusia. Aún no se sabe con exactitud si fueron ellos, pero su posición en bastante comprometedora, tomando en cuenta su supuesta intromisión a las últimas elecciones de los Estados Unidos.
Por otra parte, los miembros no permanentes del Consejo (entre ellos países como Italia y Japón) no han dicho nada al respecto. Desde entonces, se han llamado al silencio, un hecho que resulta muy llamativo si tenemos en cuenta que ellos también formaron parte del proceso eleccionario. 

El descontento de la humanidad se hace sentir. Se demandan explicaciones y parece ser que la ONU no está en posición de hacerlo.