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China concluye exitosa gira comercial en la ONU


En los últimos días, el equipo comercial liderado por el emabajador de la República Popular China a
las Naciones Unidas, estuvo trabajando a gran ritmo. Las sesiones de la Asamblea General, además de reunir a las naciones del mundo a discutir cuestiones de gran importancia para el desarrollo, es un momento único para cerrar tratos de cooperación y extender lazos entre los Estados.

Está claro que China quiere sentar su posición en cada región del mundo y, para ello, puso manos a la obra haciendo tratos comerciales con múltiples países del mundo. En Argentina y Bolivia, la concesión para la explotación de minas de litio y fabricación de baterías se suma a los faraónicos acuerdos previamente firmados en el gobierno de Cristina Kirchnery Evo Morales. Ampliar la relación comercial China parece una política de Estado por aquellas latitudes.

En la India, nuevos aires de cambio se respiran tras la firma del tratado de desmilitarización en la frontera con China. Detrás de este acuerdo se abren múltiples oportunidades para seguir haciendo negocios mediante una nueva vía para exportar los productos "Made in China".

En Guatemala y Honduras, dos países que mantienen relaciones casi exclusivamente con los Estados Unidos, el tratado firmado ahora con China implicará poder acceder al mercado más grande del mundo. Por su parte, la delegación china se aseguró poder ingresar a la economía centroamericana por medio de una baja agresiva de los aranceles de importación.

Por otra parte, el acuerdo histórico firmado con el Vaticano implica el reconocimiento de ambas partes como Estados soberanos, lo cual sin dudas dará un importante impulso a la expansión china en América, el último bastión del cristianismo en el mundo.

El Medio Oriente tampoco quedó afuera de la gira comercial. La explotación de petróleo y la venta de armamento para defensa representan dos claves para una región en ebullición y altamente intervenida por Occidente.

Mientras en la sala del Consejo de Seguridad el conflicto con Corea del Norte parecía no llegar a buen puerto, y las discusiones se hacían eternas, a pocos metros la delegación china aplicaba su diplomacia comercial con el objetivo de ganar nuevos aliados y asegurar materias primas para un crecimiento económico que se viene desacelerando desde hace varios años. El gigante chino tampoco hizo concesiones frente a los tratados de los países occidentales, en el marco de un BRICS que está cada vez más desarticulado y una Europa que se cierra en sí misma. China sigue así abriendo un nuevo capítulo en la expansión de su influencia sobre el mundo.