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Polémico tratado sacude la política argentina


Durante las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Mar del Plata, se produjo un acercamiento histórico entre el Reino Unido y la Argentina, que desembocó en un tratado que produjo mucho ruido entre sectores políticos del país andino.


El Sol brillaba en lo alto y el calor era agobiante. Las altas temperaturas que azotaron los almuerzos y reuniones diplomáticas que se llevaron a cabo en el parque del Espacio Unzué en Mar del Plata se sumaron al calor de las fervientes discusiones y negociaciones que se llevaron a cabo entre los embajadores de las naciones del mundo que se congregan en una nueva Asamblea General de la ONU.

Pero la reunión que atrajo todas las cámaras fue el diálogo que mantuvieron los embajadores de la República Argentina y el Reino Unido. El tema: la soberanía sobre las Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur. Un diálogo que era reclamado hace décadas por Argentina y trascendió los distintos signos políticos que gobernaron el país.

Desde el gobierno argentino, festejan este diálogo con el Reino Unido y lo atribuyen a una renovada confianza de la Comunidad Internacional con el proceso de integración que está llevando el país con los distintos organismos y Estados (principalmente europeos) que son socios potenciales de la Argentina.

Pero desde los flancos opositores, el rechazo es unánime. Es que el diálogo entre ambas Partes terminó con un Tratado que debe ahora pasar por el Senado de la Nación Argentina para ser aprobado e incluye cláusulas que son, por lo menos, polémicas. En el Reino Unido, mientras tanto, no se han escuchado voces disidentes respecto al acuerdo aunque no queda claro qué posición tomará el Partido Laborista de Jeremy Corbyn.

El Tratado, además de reivindicar el reconocido Pacto Roca-Runciman que significó una profundización del modelo agroexportador argentino, reconoce al gobierno de las Falklands (jamás se atribuye el nombre de Islas Malvinas) como representante válido de esas tierras, con una embajada en la Ciudad de Buenos Aires. Por otra parte, la Argentina estaría renunciando a sus reclamos sobre las Islas Georgia y Sandwich del Sur, y desestimando sus reclamos territoriales sobre la porción de la Antártida que hoy ocupa el Reino Unido.

Sergio Massa, candidato a senador por la provincia de Buenos Aires y ex funcionario del gobierno de Cristina Kirchner, criticó el acuerdo diciendo que “además de plantear condiciones altamente desfavorables para la Argentina, no nos da ninguna seguridad de que los argentinos podremos hacer uso de la zona marítima compartida ni que podremos explotar los recursos adyacentes a las Islas. Nos ponemos a merced del deseo del gobierno británico de concedernos o no esas licencias. Estamos retrocediendo más de 200 años en nuestro reclamo. Esto es inaceptable.”

Por otra parte, desde Cancillería argentina celebraron el acuerdo como “un paso histórico en la construcción de las relaciones bilaterales con el Reino Unido, fortaleciendo la posición de la Argentina como un actor clave en la estabilidad y la seguridad internacionales.”

Se escuchan desde lejos los festejos en 10 Downing Street. De aprobarse el Tratado, el Reino Unido estaría sentando un precedente muy importante para ocupar de manera definitiva las Islas Malvinas, además de las Islas del Atlántico Sur.

El impacto será fuerte, a pocos días de celebrarse las elecciones legislativas en la Argentina, en la que el gobierno de Mauricio Macri espera recibir el respaldo del pueblo argentino en su agenda de transformaciones. Lo único certero es que la batalla será cuesta arriba para el oficialismo.