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La producción agropecuaria bajo la mirada de expertas internacionales



Luego de descubrir la presencia de un hongo patógeno en los cultivos de maíz en el este europeo y el sur asiático, expertas en materia agrónoma han comenzado su análisis para determinar si es posible combatir la plaga y mitigar su dispersión.
La noticia de un hongo aún no identificado ha despertado una gran preocupación en los profesionales de la Organización de las Naciones Unidas, que de inmediato dieron inicio a sus investigaciones.
Desde la Universidad Nacional de Kiev en Ucrania, la primera experta en llegar fue Silvia Tacalitti, directora de la División de Producción y Protección Vegetal de la FAO, quien destacó en su comunicado que “la identificación de la especie es tan importante como la forma de controlarlo; y para eso debemos conocer cómo crece, como se reproduce, y como se dispersa”.
A razón de esto y junto con la jefa de laboratorio, Érica Tocho, ambas profesionales han iniciado diversos ensayos sobre la base de distintas hipótesis con el objetivo de lograr encontrar la causa de esta infección abrupta y masiva. Para ello, han tomado el antecedente ocurrido en Ucrania ya que, por lo que han podido observar mediante los microscopios, ambos hongos presentan la misma característica en su micelio algodonoso que manifiesta ser el signo de la enfermedad.
Los presentes estudios consisten en aislar el hongo y caracterizarlo para identificarlo. En paralelo, ya se han enviado muestras de ADN a otros laboratorios de la región para que sean analizados y compararlos luego con los análisis realizados en Ucrania para verificar si se trata de la misma plaga. En relación con los primeros aportes en busca de una solución pertinente y efectiva, Tacalitti ha recomendado el uso de especies mejoradas genéticamente con genes de resistencia y de químicos con funguicidas.

Entre otra de las recomendaciones, se encuentra la rotación de cultivos mediante la siembra de especies no afectadas con el objetivo de detener el ciclo del hongo impidiendo su propagación; y por otra parte, la utilización de modelos de predicción que tengan en cuenta las condiciones de humedad y temperatura que propician el desarrollo de la enfermedad.




El tiempo corre y si los expertos no recaudan datos esperanzadores, esta crisis extrema no tardará en causar la pérdida de granos y próximos cultivos en nuestro país.